Rosh Hashana   ראש השנה

 

El huevo y los grandes ideales

 

Contó el Admor de Zanz que había una vez una mujer muy pobre que lo único que tenía era un huevo. Era su única pertenencia. Y esta mujer dijo: - Ya sé lo que voy a hacer. No me voy a comer el huevo, lo voy a colocar debajo de la gallina de mi vecina y voy a esperar que nazca un pollito y a este pollito tampoco lo voy a comer, voy a esperar a que comience a dar huevos y a estos huevos los voy a poner debajo de la gallina y voy a esperar que nazcan nuevos pollitos y cuando tenga muchos pollos los voy a vender y voy a comprar una vaca y a esta vaca tampoco la voy a comer, voy a dejar que tenga terneritos y a estos terneritos los voy a criar para que tengan otros terneritos y así voy a poder enriquecerme. Estaba tan entusiasmada pensando todo lo que iba a hacer con el huevo, que de tanto entusiasmo se cayó el huevo y se rompió.

 Muchas veces nos entusiasmamos y comenzamos a imaginar la realización de grandes acciones, olvidándonos de prestar atención a los pequeños detalles de los cuales depende su concretización.

Nos encontramos en los "Aseret Iemei Teshuvá", los diez días de arrepentimiento entre Rosh Hashanב y Yom Kipur. Todos hablamos de grandes ideales de Teshuvב, mas muchas veces de tan entusiasmados que estamos con los grandes ideales nos olvidamos de las cuestiones pequeñas.

En la medida en que nos planteemos cotidianamente pequeños cambios y los concreticemos, poco a poco nos daremos cuenta que radica en ellos el verdadero Éxito de aquello que queremos realizar.

En la medida en que seamos más realistas y nos concentremos en las cosas concretas podremos poco a poco comenzar a mejorar de verdad nuestro mundo y el mundo de aquellas personas cercanas que nos rodean.
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